miércoles, 10 de noviembre de 2010
sábado, 30 de octubre de 2010
Miguel Hernández (1910 - 1942)
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| En abril de 1936 (foto de internet) |
Umbrío por la pena, casi bruno...
Umbrío por la pena, casi bruno,
porque la pena tizna cuando estalla,
donde yo no me hallo no se halla
hombre más apenado que ninguno.
pena en mi paz y pena en mi batalla,
perro que ni me deja ni se calla,
siempre a su dueño fiel, pero importuno.
Cardos y penas llevo por corona,
cardos y penas siembran sus leopardos
y no me dejan bueno hueso alguno.
No podrá con la pena mi persona
rodeada de penas y de cardos:
¡cuánto penar para morirse uno!
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| Su casa natal en Orihuela, Alicante (foto de internet) |
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| Retrato de Miguel realizado por el dramaturgo Buero Vallejo, compañero de cárcel (foto de internet) |
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Literatura
viernes, 22 de octubre de 2010
Córdoba la tolerante
Hace unos días en El País de Madrid leí un artículo de opinión escrito por Ramin Jahanbegloo, filósofo iraní, catedrático de Ciencias Políticas en la Universidad de Toronto. Me gustó mucho y lo reproduzco aquí para compartirlo con los amigos. Además es mi pequeño homenaje a Córdoba, la ciudad que he adoptado.
Regreso a Córdoba
En 1848, Karl Marx comenzaba su Manifiesto comunista con estas famosas palabras: "Un fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo". Hoy otro fantasma la recorre: el de la intolerancia. Una de las tareas fundamentales en la Europa de hoy es apoyar los esfuerzos para cultivar el espíritu de coexistencia dentro de las sociedades europeas.
Para muchos, y en especial para quienes recibieron una educación musulmana o judía, la ciudad de Córdoba es sinónimo del espíritu de coexistencia y diálogo entre pensadores de distintas tradiciones religiosas. Todo el mundo sabe que, en la Córdoba medieval, las tres confesiones abrahámicas convivían en relativa paz y armonía. Los musulmanes reconocían a judíos y cristianos como "pueblos del Libro" y, en general, les dejaban que practicasen su propia fe y sus costumbres. La tolerancia era un principio básico de la cultura andalusí, y los estudiosos musulmanes, judíos y cristianos tuvieron la posibilidad de desarrollar unos conocimientos comunes de teología, astronomía, matemáticas, filosofía, teoría social y leyes.
Los pensadores no musulmanes que visitaban España pudieron estudiar las obras de filósofos musulmanes y las versiones árabes de los clásicos griegos y traducirlas al latín. Santo Tomás de Aquino citaba las obras de Ibn Rushd (Averroes) e Ibn Sina (Avicena) y utilizó sus comentarios como modelo filosófico. Igual que Ibn Rushd, santo Tomás pensaba que la filosofía no era propiedad exclusiva de una tradición, una nación, una fe, y que el discurso racional podía vencer a la lógica fanática de la violencia.
En cuanto al rabino Moisés Maimónides, que también nació en Córdoba, tuvo, como Ibn Rushd, una cualidad filosófica y cultural fundamental: la capacidad de superar la intolerancia, la ignorancia y el odio. En su obra cumbre, Guía de perplejos, que está considerada como una piedra angular de la filosofía racional judía de la Edad Media, Maimónides destacaba la importancia y la influencia de la filosofía musulmana en su sistema de pensamiento y rechazaba el punto de vista de los teólogos que opinaban que las cosas que sucedían en el mundo eran consecuencia de la intervención directa de Dios. Él decía que "es preciso buscar la verdad venga de donde venga".
Ibn Rushd y el rabino Maimónides no tuvieron miedo de desafiar las opiniones de la época y aspiraron a construir una sociedad que valorase la libertad religiosa y el debate filosófico abierto. Esa es la importancia de lo que podría llamarse "paradigma de Córdoba" como modelo social aceptado universalmente de experiencia intercultural y como esfera pública en la que los judíos, cristianos y musulmanes europeos lograron vivir, trabajar y estudiar juntos y fomentar una cultura de tolerancia. Al hablar de ese paradigma estamos refiriéndonos a la interacción y el debate intercultural entre los tres grupos y a un foro cívico común en el que unos valores diferentes pudieron coexistir independientemente de sus orígenes étnicos y religiosos.
Este proceso de comprensión mutua era un proceso de escuchar al otro y aprender de él, y esa concepción del mutuo aprendizaje está muy unida a las vidas de las personas y las comunidades culturales en la Córdoba medieval. Los momentos fluidos de creación artística y filosófica y de diálogo intercultural y el vínculo nacido de una nueva indagación moral conjunta contra el prejuicio y el fanatismo destructivos de la época fueron posibles gracias a la dinámica integradora generada por los espacios de confianza y solidaridad.
El paradigma de Córdoba es un modelo de reconciliación y colaboración entre unos europeos de distintas comunidades religiosas que contribuyeron a recomendar y, sobre todo, estimular el aprendizaje entre culturas.
La lección para la Europa actual está clara. Si los europeos desean combatir todas las formas de xenofobia, discriminación y exclusión social, el paradigma de Córdoba, que puede interpretarse como una celebración de la diversidad cultural y religiosa, debe servir de modelo, fuente de inspiración y ejemplo.
Un modelo que, ante las crisis que Europa afronta hoy, nos recuerda que el verdadero diálogo entre diferentes comunidades étnicas y religiosas implica un proceso de internalización del "otro", es decir, el mecanismo que nos permita hacer nuestros los rasgos culturales ajenos. Dicho de otra forma, debemos preguntarnos hasta qué punto y de qué forma la dinámica social y política de la Europa actual puede configurar la naturaleza del intercambio cultural.
Si el paradigma de Córdoba sigue siendo tan relevante es porque todavía nos ofrece unas líneas maestras utilísimas para impulsar el proceso de adaptación y aceptación mutua en Europa. Hoy, la pregunta fundamental que deben responder Europa y los europeos es cómo superar su miedo al islam y promover el modelo cordobés en vez de la lógica de la reconquista española de hace seis siglos. Por supuesto, a esa pregunta le sigue otra: cuál es la mejor forma de que Europa y los europeos comprendan y acepten sus orígenes islámicos, mientras que los musulmanes de Europa deben revisar su percepción del islam como una religión que no es europea.
La discusión sobre la identidad europea y sobre el papel pacífico y positivo de los musulmanes en el futuro moral y político de Europa está relacionada, en parte, con la necesidad de conocer mejor las experiencias pluralistas y de diálogo en la historia europea. Y el lugar en el que se experimentó la pluralidad como un valor superior en Europa fue la ciudad de Córdoba.
En la actualidad, no son muchos los europeos que tienen una memoria cultural de la coexistencia pacífica del islam y Occidente en Córdoba. A excepción de quienes viven en España, los demás europeos, desvinculados de su historia, se han acostumbrado de tal forma a la imagen del islam como una religión de violencia y conquista que tienden a ignorar las repercusiones de la experiencia no violenta de Córdoba y su práctica del pluralismo cultural. Sin embargo, en parte por los procesos simultáneos de unificación europea y globalización, la dinámica del contacto entre Europa y el islam ha reabierto los viejos debates sobre la crisis de identidad europea.
La Europa del siglo XXI posee una diversidad indiscutible, pero las controversias a raíz de que Suiza decidiera prohibir la construcción de minaretes y los encendidos debates sobre el burka en Francia son ejemplos de las dificultades existentes. Esos enfrentamientos solo sirven de altavoz para las opiniones más intolerantes y excluyentes, que retratan al otro como el enemigo supremo.
Por eso, la pregunta que surge es: ¿puede superar Europa su actitud intolerante y negativa respecto al islam? Y la segunda, más importante aún: ¿pueden olvidarse los musulmanes europeos de su obsesión por buscar culpables y encauzar las energías positivas de sus comunidades hacia un nuevo espíritu de conversación intercultural y cooperación interconfesional en Europa?
Más allá de una historia compartida de violencia y sufrimiento, la relación de Europa con el islam es la de una experiencia única de coexistencia social y empatía cultural. Ha llegado la hora de regresar a Córdoba y reactivar esa experiencia.
Traducción de María Luisa Rodríguez Tapia.
martes, 19 de octubre de 2010
lunes, 11 de octubre de 2010
El hechicero de la palabra
El Premio Nobel de Literatura 2010 lo ganó un amigo. Un compañero de viaje. Mario Vargas Llosa es uno de mis escritores favoritos. Sus libros me han acompañado a lo largo de muchos años. No recuerdo cuándo fue que leí La ciudad y los perros pero recuerdo la impresión que me causó: fascinación y desasosiego. Y desde ese primer encuentro hasta hoy, Vargas Llosa y yo hemos tenido muchas citas, la mayoría de ellas, amorosas.
¡Gracias Don Mario por tanta literatura!
"En efecto, las novelas mienten —no pueden hacer otra cosa— pero ésa es sólo una parte de la historia. La otra es que, mintiendo, expresan una curiosa verdad, que sólo puede expresarse disimulada y encubierta, disfrazada de lo que no es. Dicho así, esto tiene el semblante de un galimatías. Pero, en realidad, se trata de algo muy sencillo. Los hombres no están contentos con su suerte y casi todos —ricos o pobres, geniales o mediocres, célebres u oscuros— quisieran una vida distinta de la que viven. Para aplacar —tramposamente— ese apetito nacieron las ficciones. Ellas se escriben y se leen para que los seres humanos tengan las vidas que no se resignan a no tener. En el embrión de toda novela bulle una inconformidad, late un deseo." (de La verdad de las mentiras)
Sobre Vargas Llosa dicen Almudena Grandes
y Rosa Montero:
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Literatura
sábado, 25 de septiembre de 2010
sábado, 18 de septiembre de 2010
20 grados bajo cero
Antes de salir para nuestra aventura oriental consultamos la temperatura que nos esperaba en China: 20 grados bajo cero, decía la página de internet. Nos miramos y preguntamos casi a la vez: "¿Qué son 20 grados bajo cero?". Ni idea, fue la respuesta. Y nos fuimos con dos buzos de lana, dos vaqueros, camisetas y medias abrigadas. ¡Qué inocentes!
Empezó a nevar la noche que llgamos, el 2 de enero a las 8 de la noche, más o menos Y no paró hasta la noche siguiente. Veinticuatro horas nevando. Treinta centímetros de nieve en la calle.
| Esta foto es en la puerta del hotel, el 3 de enero. Había nevado toda la noche pero no sabíamos que faltaban muchas horas de nieve aún. |
| Un canal congelado |
| Todo cubierto de nieve. Mucha nieve. |
| Mañana del 4 de enero: seguía sin nevar pero la nieve se mantiene en las calles sin congelarse ni derretrise. Los 20 grados bajo cero hacen su trabajo y la nieve parece arena helada y sucia. |
| El sol brilla pero la nieve, inmutable. Montañas de nieve que complican mas, si cabe, el tránsito de vehículos y peatones |
| Mas nieve camino a la Gran Muralla |
| Nieve en la Gran Muralla. No nos dejaron subir por esas escaleras porque había mucho viento y la nieve vuela y pega como la arena en la playa... pero a 20 grados bajo cero. |
| Techos en la Gran Muralla |
| Escaleras llenas de nieve. Todo un riesgo subir y bajar por ellas |
9 de enero. Había pasado cinco o seis días desde la nevada pero la nieve seguí ahí, como si fuera arena. nada la derretía ni la congelaba. Esta foto es en la Plaza Tiananmen, en el Mausoleo de Mao |
Nieve y soldados en la Ciudad Prohibida |
Más nieve acumulada |
9 de enero, último día en China y la nieve inmutable. Acá es en la entrada al Templo del Cielo |
20 grados bajo cero son insoportables para quien no está acostumbrado a temperaturas extremas ni tiene ropa adecuada. La ropa de lana (buzos, guantes, bufandas) no sirve de nada porque el aire helado y el agua se cuelan por todos lados. La próxima vez habrá que llevar ropa impermeable. Habíamos descubierto qué significan 20 grados bajo cero. Un nuevo aprendizaje que nos regalaba China.
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China
jueves, 2 de septiembre de 2010
La Colina de los Chopos
Visitar la Residencia de Estudiantes era ineludible. Caro y yo fuimos a ver de cerca aquel lugar casi mágico en el que creció la Generación del 27 y en la que sigue viviendo la risa de Federico, la timidez de Dalí, la sombra de Buñel: el espíritu de la República Española que fue cruelmente arrancado por la barbarie franquista. ¿Cómo hubiera sido España si hubiese prosperado la reforma educativa de la República?
sábado, 21 de agosto de 2010
lunes, 16 de agosto de 2010
Clases de poesía
ESTA NOCHE
Que sepulten la utopía,
dame clases de poesía
con tu cuerpo esta noche.
Que incineren los glaciares...
Voy a hundirme en los mares
de tu cuerpo esta noche.
Ante tanta pesadilla,
haz, amiga, que reencuentre
el sentido de los sueños
en tu vientre esta noche.
Que se apunten sus misiles,
quiero guerras inciviles
con tu cuerpo esta noche;
que construyan su futuro...
no levantes ningún muro
en tu cuerpo esta noche
Que combatan Dios y Ciencia,
sólo admito la violencia
de tu cuerpo esta noche;
que se pudra tanta mierda,
di que quieres que me pierda
por tu cuerpo esta noche.
Que sepulten la utopía,
dame clases de poesía
con tu cuerpo esta noche.
Que sepulten la utopía,
dame clases de poesía
con tu cuerpo esta noche.
Luis Eduardo Aute
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